Hay cafés que te sorprenden en el primer sorbo.
Y hay otros que, poco a poco, se quedan contigo.
Estos tres están en ese segundo grupo.
No son estridentes. No buscan llamar la atención con acidez exagerada o perfiles extremos.
Son cafés que funcionan. Que apetece beber. Que repites.
Hemos incorporado tres orígenes nuevos que encajan justo ahí.
DKF Agua Clara — Nuestro nuevo descafeinado
Este café está descafeinado mediante proceso al agua con carbón activado, un método que elimina la cafeína sin castigar demasiado el grano.
Es un Arábica de Brasil, cultivado en torno a los 900–1100 msnm, con proceso natural.
En taza es lo que debería ser un buen descafeinado:
- base de chocolate y cacao
- algo de especias
- ligero toque de fruta madura
- cuerpo medio-alto, acidez baja
Es suave, fácil y agradecido.
Perfecto para la tarde… o para quien quiere café sin darle vueltas. Eso de tomarse un café a las seis de la tarde sabiendo que no te va a quitar el sueño es una experiencia interesante o, como hacen algunos, mezclándolo un poco con un cafeinado que enriquezca el sabor (esos sí que saben).

Tierra Platino — Colombia equilibrado
Este café viene de Huila (Colombia), una de las regiones más reconocidas del mundo del café.
Es un Arábica (Caturra / Colombia) cultivado en torno a los 1500–1900 msnm, con proceso lavado.
Aquí todo está en su sitio.
- notas de chocolate
- fruta roja suave
- un punto láctico
- cuerpo medio
- acidez equilibrada
Nada sobresale demasiado, y eso es justo lo bueno.
Es el típico café que no cansa.
El que te tomarías todos los días sin pensarlo.

Kwezi — Uganda con carácter tranquilo
Si no metiéramos un natural, nos sentiríamos algo cojos.
Este café viene de Kasese, en la zona de los montes Rwenzori, cultivado entre 1400–1800 msnm.
Es Arábica con proceso natural.
Y tiene algo especial.
- base de chocolate negro
- notas de fruta roja
- un toque de nuez y especias
- cuerpo medio-alto
- acidez suave
Tiene más profundidad de lo que parece al principio.
Es de esos cafés que van creciendo a medida que lo bebes.
Además, detrás hay un proyecto bonito: producción impulsada por mujeres en la zona, con foco en calidad y sostenibilidad.

